Q.S.D., Quis sicut Deus (quien como Dios) es la divisa que corresponde a Miguel y como tal aparece a menudo grabada en el escudo que portan las representaciones del Arcángel.
Sus imágenes siempre me han parecido deslumbrantes: la figura andrógina con armadura, luminosa y terrible, blandiendo una lanza o una espada mientras se sostiene graciosamente sobre el dragón (la serpiente o el diablo con forma humana) aplastado, atravesado e incluso encadenado a su mano. Y sin embargo hay en esa escena algo de danza, de representación, de teatro cósmico en el que ambos se saben coprotagonistas.
Podemos seguir a Nicolás de Cusa y pensar en la coincidentia oppositorum como la definición más apropiada a la naturaleza de Dios; entonces la divisa se extiende más allá del Arcángel Miguel, del combate y del Adversario: hasta ese algo que es luz y tiniebla, bien y mal, ángel y dragón, arma y herida; el punto donde toda polaridad queda resuelta y cifrada magníficamente ante nuestros ojos por la potencia de una imagen.
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Josse Lieferinxe, Saint Michel terrassant le Dragon


5 comments
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Mayo 14, 2009 a 4:33 am
Sahaquiel
Para el cusano, Dios se revela de modo manifiesto en el recinto de la ‘coincidentia oppositorum’, el muro que rodea al Paraíso cuya puerta es custodiada por un ángel, el lugar en el que “el después coincide con el antes, donde el fin coincide con el principio, donde el alfa y el omega son lo mismo”. Más allá de la ‘coincidentia’, del otro lado del muro, “allende el ahora y el entonces”, se encuentra el Absconditum, la absoluta eternidad.
De la lucha entre San Miguel y el Dragón, podemos citar con justicia las palabras con las que Wolfram von Eschenbach se refirió al combate entre Parzival y su medio-hermano Feirefiz:
“Se podría decir «así luchaban», si quisiéramos decir que eran dos, aunque ambos no eran nada más que uno.”
La pintura escogida, impresionante y sumamente bella, ilustra a la perfección la esencia de tus palabras.
Un fuerte abrazo, querida Pola.
Mayo 14, 2009 a 7:57 am
El Hortulano
Hermosa cita y hermosa imagen. Curiosa además ya que, como podemso apreciar, en este caso concreto, el Arcangel coloca su pie en la boca del dragón que yace sumiso y dominado, pero no muerto, bajo su figura.
Podemos encontrar diferentes imágenes de Miguel blandiendo su lanza y apuntando igualmente hacia su boca, concretamente hacia uno de sus componentes, pero no matándolo.
De igual manera, hay hermosas y sugerentes representaciones de la Virgen teniendo bajo sus pies a un dragón dominado, amansado, pero no muerto, me atrevo a pensar que imprescindible para lo que ella supone y promete.
Un saludo cordial.
P.D. Hay un texto de Antonio MEdrano, titulado “La Lucha con el dragón” que se traduce en una verdadera enciclopedia del mito del dragón en las diferentes culturas de la historia y lo que de común se encuentra. Recomendable.
Mayo 15, 2009 a 6:20 pm
joaquín huertas
*
*
*
Espada que rasga los velos…
Tinieblas que devoran la luz,
Estandarte que clama la victoria…
En su reverso anuncia ya la derrota,
Balanza instaurando orden y justicia…
frágil equilibrio que en caos derivará.
Ángeles y demonios
al compás de una sinfonía cósmica danzan;
siendo su batalla y su música,
el muro que de tí me separa.
Oculta en lo múltiple está la escala,
eje vertical por el que ascienden las almas;
dejan tras de sí timbre y ruido,
para nuevamente regresar,
a tu silencio infinito.
Mayo 16, 2009 a 10:40 am
Pola
Sobre combates que no pueden ser vencidos, potencias que en lugar de aniquiladas deben ser dominadas y el equilibrio de las fuerzas cósmicas, trata el mito del terrible dragón Azi Dahaka, a quien se hace referencia en el Avesta y en el Denkard (un compendio de creencias y costumbres zoroástricas que data del siglo X).
Se cuenta que Azi Dahaka era un monstruo demoníaco y astuto que poseía tres cabezas, tres bocas y seis ojos, y que moraba en la fortaleza inexpugnable de Kuuirinta donde rendía culto a los yazatas. Desde allí imploraba a Anahita, señora de las aguas celestes, y a Vayu, señor de la tormenta, el poder para despoblar el mundo, suplicas que ellos se negaron a atender.
Se cuenta que nació un buen día el héroe Fredon, descendiente del hermoso Yima (“Yima, el resplandeciente de belleza, el mejor de los mortales“) y que desde el día de su nacimiento apareció envuelto por el Xvarnah, la Luz de Gloria y del Destino personal, el esplendor divino. Pronto se hizo capaz de vencer a Azi Dahaka -pues sólo era un niño-, golpeándole en hombros, corazón y cráneo con una maza y haciéndole tres heridas con una espada. Sin embargo, cuando finalmente así lo hizo, serpientes, insectos y todo tipo de criaturas de naturaleza semejante emergieron de sus heridas y amenazaron con infestar el mundo. Fue por ello que el propio Ohrmazd, Señor de los Amahraspands y de todos los yazatas, le dijo que no debía matar a Dahaka. En su lugar Fredon encadenó al monstruo encerrándolo en el interior del monte Damavand, donde permanecerá hasta que logre liberarse llegado el fin del mundo. Será sólo entonces cuando el gran cazador de dragones Kirsasp volverá de la muerte para aniquilarlo.
Gracias, querido Sahaquiel por tu apunte sobre el pensamiento de Nicolás de Cusa. La primera manisfestación de Dios como el muro que rodea al Paraíso es una imagen de gran belleza. Y la cita del Parzival resuena con fuerza. Un abrazo muy fuerte también para ti.
Hortulano, en la imagen de San Miguel se observa como bien dices que el demonio está sometido, pero no muerto. Este cuadro me llamó especialmente la atención porque nunca había visto una imagen del combate donde se diera tal sensación especular entre los rivales: el diablo aparece postrado, pero aún lucha poniendo su pie sobre Miguel (como éste hace con él) y alza un brazo en el que también blande un arma. Cada uno parece el reflejo invertido del otro.
Joaquín, muchas gracias de nuevo por el regalo que suponen tus poemas. Me encantó (veo que también te llamó la atención la presencia de la balanza en esta imagen). Abrazos!
Mayo 26, 2009 a 11:15 pm
Máximo Lameiro
Muy buena la imagen y el comentario Pola. San Miguel es una figura espiritual que en lo personal me parece particularmente iluminadora. Entre otras cosas porque trasciende todas las barreras del dogmatismo exotérico. No sólo está integrado a las tres grandes religiones Abrahámicas, sino que algunas de sus epifanías plantean interesantes analogías con Hermes así como con ciertos Bodhisattvas del budismo. Por ejemplo el bodhisattva Gogyo que es definido en el Sutra del Loto como el ‘príncipe’ de los bodhisattvas. Una correspondencia muy clara con su papel de ‘príncipe’ de las milicias celestiales en la tradición cristiana.
Bueno, pongámnos bajo su aparo y guía y sigamos adelante en el camino hacia la verdadera Luz..
Cordialmente
Máximo