“En el tiro con arco, la diana se alcanza sin haber apuntado. Incluso no se alcanza realmente la diana sino con esta condición.”

Pierre Grison

.“Lie-uk’eu (Lie Tse) tiraba con arco en presencia de Pai-hunn-u-jenn, con una taza de agua sujeta al codo izquierdo. Tensaba el arco, al máximo, con la mano derecha, disparaba, colocaba otra flecha, volvía a disparar; y así sucesivamente, con la impasibilidad de una estatua, sin que el agua de la taza vacilara. Pai-hunn-u-jenn le dijo:

-Tu tiro es el de un arquero totalmente ocupado en su tiro, no el de un arquero indiferente hacia su tiro. Ven conmigo a una alta montaña, al borde de un precipicio, y veremos si todavía conservas esa presencia de ánimo.

Los dos hombres así lo hicieron. Pai-hunn-u-jenn se plantó al borde del precipicio, de espaldas al abismo, con los talones que sobresalían en el vacío (y eso que el arquero debe echarse hacia atrás para tensar el arco), y luego saludó a Lie-uk’eu según los ritos, antes de empezar a disparar. Pero Lie-uk’eu, presa del vértigo, ya yacía por el suelo, chorreando sudor hasta los talones. Pai-hunn-u-jenn le dijo:

-El superhombre hunde su mirada en las profundidades del cielo, en los abismos de la tierra, en la lejanía del horizonte sin que su ánimo se conmueva. Me parece que tienes la mirada perdida y que, si disparases, no darías en el blanco.”

Lie Tse, Tratado del vacío perfecto

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