¿Por qué un estilo de música que se supone tan pesado como el metal no podría confundirse con la sutil ligereza de la poesía?

El verdadero arte no sabe de estilos, porque, haciendo coincidir opuestos aparentemente irreconciliables, puede transportarnos más allá de todos los sistemas y convenciones.

Ni la música ni la poesía, cuando son lo que deben ser, dependen de condiciones históricas ni de tendencias culturales, pues su esencia bebe de la misma fuente de la que nace el tiempo.

Como muestra de esto, tenemos aquí el clásico poema de Samuel Taylor Coleridge, “La canción del viejo marinero”, una historia de exilio y retorno, de muerte y resurrección, magníficamente adaptado y musicalizado por la banda inglesa Iron Maiden, con un potente sonido destinado a convertir esta canción en un clásico moderno.

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Parte I

Parte II

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La versión original y completa del poema (traducida al español) puede leerse en este enlace.

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The Rime Of The Ancient Mariner, Gustave Doré

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