“Si el Señor no construyera una casa, en vano se afanarían los canteros; si el Señor no custodiara la ciudad, inútilmente vigilarían los guardianes.” (Sal 127:1)

“No debemos esperar a que esta invisible presencia nos sea demostrada objetivamente para entrar en diálogo con ella. Nuestro diálogo es en sí mismo la prueba, pues es el a priori de nuestro ser.” Henry Corbin

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Un paso que requiere un puente hecho en madera que sólo crece en la otra orilla. Poder volar sobre el precipicio es tener ya las alas que otorga el infinito.

Suena imposible, como empezar la casa por el tejado. Pero el secreto es que la casa ya está construida, el santuario verdadero tiene una puerta, pero sólo se abre desde el interior.

¿Cómo puede entonces realizarse todo esto?

Porque nadie que conociera la verdad dijo que estés solo o desarmado. Cuando pienses en quién eres no termines en ti mismo. La llave está en la mano en que nunca se extravía: es el guardián, es el paso y es la meta; es el centro, el radio y la circunferencia. Búscalo o déjate encontrar por él.

Se como una hormiga recorriendo una caracola.

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“Yo te di la punta de una cuerda de oro,
Solo enróllala en un ovillo,
Ella te conducirá a la Puerta del Cielo
Construida en la muralla de Jerusalén”.

William Blake

Hermann Hugo, Gottselige Begierde, 1622

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