“Una imagen no se tiene a sí misma como propósito, no se propone a sí misma: siempre te conducirá y te enviará hacia eso de lo que es imagen.”

Maestro Eckhart

“En la medida en que nuestro entorno, a la vez natural y artificial, es todavía significante para nosotros, nosotros somos todavía ‘mentalidades primitivas’; pero en la medida en que la vida ha perdido su significado para nosotros, se pretende que nosotros ‘hemos progresado’.

A. K. Coomaraswamy

Derribadas las murallas y enterrados bajo nuevos trazados los ejes que ordenaron el caos en el día de su fundación, la ciudad es ahora desierto y bosque oscuro, y el alma un explorador que se aventura cada día en el reino del desorden y la dispersión. Se le hace difícil encontrar en el exterior el reflejo de su geografía interna y sin embargo aún puede intuirla a veces, como en el perfil de un puente tendido sobre el río o en la curva inusual de un callejón trazado en épocas ajenas al racionalismo. Cuando se camina así es fácil evocar el momento en que los portales no poseían número y aún podían identificarse por su propia idiosincrasia y la de aquellos que moraban tras ellos. Se tiene la impresión de caminar en el exterior y el interior al mismo tiempo o, mejor dicho, en el tiempo fuera, y dentro, allí donde el tiempo sólo roza por abajo, como las olas rompen en un acantilado. El final de la calle no conduce meramente a otra y otra más, sino que allí nos aguarda un mensaje. Y empieza a intuirse que los propios pensamientos sepultan, como el asfalto nuevo, el trazado del camino que conduce al templo.

 

Muralla y Portal Nou (derribados en 1865) frente al puente de San José, Valencia

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